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sábado, 9 de octubre de 2010

Sables y Utopías

Nuestro laureado escritor nacional, premiado universalmente esta semana con el Nobel de Lirteratura 2010, siempre ha escrito de manera coherente y diáfana sobre los principios que ha defendido durante gran parte de su célebre vida. Confeso liberal e irredento hacedor de historias, también ha escrito sobre lo real, sobre la lucha del hombre frente a los autoritarismos y sobre el rol preponderante de aquellos 2 valores que nutren a la democracia: Tolerancia y Libertad. Uno de sus últimos libros, aparecido el año pasado, lleva por título "Sables y Utopías" y es un viaje literario y político por los ensayos que escribió el ahora Nobel sobre la democracia y la libertad en las azarosas historias de América Latina. A continuación un resumen de la República y una entrevista de Perú 21 sobre esta recopilación de ensayos llevado a cabo por Carlos Granés en nuestro "Recomendado de la semana".
Felicitaciones, Don Mario!.

Sables y utopías

Con el título de Sables y utopías, se reúne una serie de artículos de Mario Vargas Llosa que ofrecen, a manera de gran fresco, el pensamiento del escritor tanto en el campo político como en los terrenos del arte y la literatura. Los artículos no guardan un orden cronológico sino más bien un orden temático.

El libro, según el prólogo de Carlos Granés, trata de responder cuáles son los postulados liberales de Vargas Llosa, cómo se ubica ante la realidad latinoamericana, qué peligros y esperanzas advierte en nuestra región y cómo han ido tomado forma sus ideas y compromisos en su larga trayectoria de intelectual comprometido.

En estos artículos, anota Granés, “además de verse reflejado el recorrido intelectual del escritor, se analizan todos los grandes acontecimientos que han marcado la historia reciente de América Latina”.

Sables y utopías está dividido en cinco capítulos. Los cuatro primeros agrupan artículos con los que participó en el debate social y político de América Latina. En el primero, “La peste del autoritarismo”, están, por ejemplo, las cartas abiertas que dirigió a Juan Velasco Alvarado y a Rafael Videla. En el segundo, “Auge y declive de las revoluciones”, se compila su posición crítica ante Cuba y Fidel Castro, como el caso de Nicaragua y de las FARC.

En el tercero, “Obstáculos al desarrollo: nacionalismo, populismo, indigenismo y corrupción”, y el cuarto, “Defensa de la democracia y del liberalismo”, reúne textos de viva actualidad.

En defensa de la ficción

Uno de los criterios que tiene Vargas Llosa para medir la libertad, según Granés, es el espacio que se le otorga al escritor (léase creador). Por eso, el quinto capítulo, “Los beneficios de la irrealidad: arte y literatura latinoamericana”, compila artículos como “Paradiso, de José Lezama Lima”, “Cien años de soledad: el Amadís en América”, “Las ficciones de Borges”, “José Donoso o la vida hecha literatura”, “Cabrera Infante”, “Bienvenida a Fernando de Szyszlo”, solo para citar algunos textos.

Un libro que resume las batallas del escritor por su gran credo: la libertad.

Fuente: Pedro Escribano de La República/
 
Entrevista a Mario Vargas Llosa - Perú 21*.
 
Además de nuestro mejor novelista, Mario Vargas Llosa es un intelectual riguroso y coherente y, por ello, es respetado mundialmente. Acaba de publicarse una reunión de sus artículos, desde los años 60 hasta el presente, en lo que seguimos los cambios en sus ideas respecto a la política, a Latinoamérica, a la cultura y a otros temas. Sables y utopías ya está está en librerías a 64 soles.
 
“Esta selección de artículos fue hecha por un escritor colombiano, Carlos Granés, que trabajó con completa libertad. No los he corregido –excepto alguna errata– y tampoco he cambiado ninguna idea. Son textos escritos a lo largo de muchos años en los que hay opiniones muy diversas, por supuesto, pero me pareció que era mejor presentar todo tal como fue escrito para mostrar una evolución, un cambio de opiniones políticas, literarias, etc. Es una especie de autobiografía que se ha armado sola y que ha sido editada por Granés”, explica acerca de Sables y utopías, libro que reúne artículos suyos desde los años 60.
 
¿Por qué la necesidad de reunir en un solo volumen su pensamiento sobre América Latina?
 
No fue una idea mía. Yo había pensado hacer una recopilación –las he hecho antes–, pero esta fue una sugerencia de mi editor. Y yo propuse que lo hiciera alguien con otra perspectiva, para lo cual pensé en Carlos Granés, porque él escribió una tesis en la Universidad de Madrid sobre mis ensayos. Me interesó mucho porque era una tesis muy personal y creativa.
 
Acaba de fallecer Mario Benedetti. Usted lo conocía y también polemizaron.
 
Fuimos muy amigos. Lo conocí en los 60. Le tuve siempre afecto y admiración, aunque discrepé profundamente con él por razones políticas. No solo me pareció siempre un buen escritor sino un intelectual honesto, un hombre siempre coherente entre sus convicciones y su conducta, a diferencia de otras personas, sobre todo en el campo intelectual, que usaron mucho sus convicciones para medrar.
 
Usted escribió un artículo llamado El intelectual barato. ¿Cree que esa es una costumbre latinoamericana?
 
Él no fue un intelectual barato. Y eso se da en todas partes, pero creo que más en América Latina por la pequeñez del mundo intelectual, donde existe la sensación de que, si un escritor o intelectual tiene éxito, cierra la puerta a los demás. Eso no es cierto. En Francia o en Inglaterra hay debate intelectual por supuesto y, también, pequeñeces humanas, como en todas partes, pero nunca se alcanza esa mezquindad de los países pequeñitos, que envenena el mundo intelectual, aunque también el mundo artístico y toda profesión.
 
¿En qué medida su evolución ideológica afectó sus novelas?
 
No lo puedo saber. No tengo suficiente distancia. Creo que ha habido una constante en mí: cuando he querido defender determinadas ideas o valores políticos o culturales, he escrito artículos, ensayos o he dado entrevistas. Cuando he escrito cosas creativas –novela, cuento, teatro–, no diré que he prescindido de mis convicciones, pero he buscado desarrollarlas menos subordinadas a la actualidad. Creo que la literatura, el arte en general, dependiente de la actualidad es efímero y, muchas veces, fracasado. La labor creativa debe tocar experiencias más permanentes que trasciendan lo puramente político, que es lo más actual que existe y, por lo mismo, lo más efímero.
 
En los años 60 estaba obsesionado por la novela total; en los 70 encontró el humor pero, últimamente, sus novelas muestran personajes que persiguen la utopía, como Gauguin o Flora Tristán, así como la que está escribiendo ahora, sobre Roger Casement, este independentista irlandés.
 
Creo que la búsqueda de la novela total está siempre ahí, en todo escritor, consciente o inconscientemente. A diferencia de un género como la poesía, que es el ideal de perfección, que puede ser condensado en un texto muy breve, la novela que ocurre en el tiempo lo empuja a uno hacia la totalidad; aunque, por supuesto, ninguna novela la alcanza. Pero, además, ese ideal se ajusta a una temática. Hay historias que requieren de un formato más pequeño; por ejemplo, Travesuras de la niña mala. En cambio, la novela sobre Flora Tristán y Gauguin (_El paraíso en la otra esquina_) o la de Trujillo (_La fiesta del Chivo_) están más dentro de las que escribí en los años 60, que buscan más visiblemente esa totalidad. Quizá también es el caso de la novela que estoy escribiendo ahora.
 
Su interés literario apunta ahora a utopías personales que, quizá, fracasan…
 
Pero el intento crea una grandeza siempre. Claro que es el caso de Flora Tristán o de Gauguin, que quisieron alcanzar lo inalcanzable: la sociedad perfecta o un mundo de pura belleza. Pero al buscar lo inalcanzable se alcanzan, a veces, niveles de heroísmo que, creo, son los grandes mitos modernos que tiene la humanidad. Es un tema que me fascinó desde que comencé a escribir, pero es verdad que, quizá, en los últimos años aparece más visiblemente en lo que escribo.
 
Usted abordó la violencia política en Historia de Mayta. Recientemente, la guerra contra el terrorismo es tema de muchos escritores peruanos. ¿Piensa abordarlo?
 
Ya no me atrevo a hacer este tipo de pronósticos. De repente te encuentras con un tema tan estimulante que te empuja a hacer algo que nunca pensaste hacer. Tengo muchos proyectos –espero tener tiempo de realizarlos todos– y siempre estoy abierto a lo sorpresivo. Es tan bonito encontrar de pronto algo que te estimula mucho. Por ejemplo, la novela que estoy escribiendo. Nunca hubiera pensado escribir algo sobre Casement, un personaje vinculado al independentismo de Irlanda, al Congo y, sin embargo, me encontré con él y, poco a poco, me fui embarcando. Eso demuestra que uno no elige sus temas con toda serenidad. En cierta forma, los temas lo eligen a uno. De pronto, un tema tiene que ver con cosas íntimas que te remueven. No parece que fuera un acto completamente racional. Es como enamorarse.
 
Como escritor, ha “canibalizado’ su vida. Hay un texto en el que dice que, de alguna manera, vive para luego contarlo. Las experiencias que inspiraron La ciudad y los perros sucedieron 10 años antes de que la escribiera, lo mismo con La tía Julia y el escribidor. ¿Hay alguna distancia literaria?
 
Es verdad que en todos esos casos he usado mucho mi experiencia personal. Pero en otros ha sido muy indirecta: lo de Roger (Casement) lo conocí a través de lecturas y, luego, hice investigaciones; aunque he vivido la dictadura como todo latinoamericano, no he vivido una como la de Trujillo. Creo que todos los novelistas usan su experiencia, su memoria, como materia prima para la imaginación. Pero también creo que la memoria solo puede ser un punto de partida porque, si uno no tiene libertad para manipular el recuerdo con entera libertad, transformándolo en algo distinto, entonces no hace literatura; hace un documento muy personal, íntimo, que puede tener interés como documento, pero que no es una obra de creación. La literatura consiste en crear un mundo independiente del creador, capaz de parecer autosuficiente, de romper completamente ese cordón umbilical con quien lo creó.
 
Usted renovó el panorama con sus técnicas en la escritura. ¿Cree que ya está todo dicho en cuanto a técnicas, que hemos caído en un letargo?
 
No. Nunca está todo dicho porque, si no, la literatura moriría. Y eso no puede ocurrir porque la literatura tiene que ver con la vida, y la vida evoluciona, cambia, dentro de una cierta permanencia, pero con circunstancias que cambian extraordinariamente. Lo que hay hoy en día es, quizá, menos pirotecnia. La técnica es menos visible. Pero creo que, desde siempre, mientras más eficaz es la técnica, más invisible, a no ser que sea eso lo que quieras contar. Pero, normalmente, lo que quieres contar en una novela es una historia. Y esa historia es mejor contada mientras menos visible sea la técnica que la sustenta. Me parece que es Borges quien lo dice: cuando uno es joven, piensa que una cierta oscuridad es garantía de profundidad y de complejidad; luego, cuando vas creciendo, vas descubriendo que lo más difícil de alcanzar y el mejor logro es la claridad. Ortega y Gasset decía que la claridad era la cortesía del filósofo. Yo creo que también es la cortesía del novelista.
 
Usted habla con cierto pesar de que los novelistas de ahora no tienen las ambiciones de antes…
 
Eso creo que es verdad, y creo que responde a la cultura de nuestro tiempo. La civilización de nuestro tiempo busca fundamentalmente el entretenimiento y la diversión. Es muy frívola. Es lógico que tenga tanto éxito una literatura leve, amena, ligera, a veces brillante, pero una que no busca complicar la existencia a nadie ni dar dolores de cabeza sino divertir. Hay magníficos escritores light. Pero creo que esa es una presión que la civilización de nuestro tiempo ejerce sobre la literatura y la cultura. Hay excepciones, y creo que son las más interesantes.
 
Hace poco se publicó en Arkinka una conferencia suya, La civilización del espectáculo. Su pensamiento es liberal, pero al hablar de arte le disgustaba que, por ejemplo, se pagaran precios exorbitantes por obras que consideraba de poca calidad.
 
Que haya elecciones libres es fundamental, pero eso no significa que las decisiones tomadas sean acertadas. Los pueblos se equivocan y eligen muchas veces lo peor. Y ocurre lo mismo con los lectores. ¡Hombre, hace poco acabo de rendir un homenaje a Corín Tellado! No porque me gustaran sus novelas –que nunca leí ninguna porque estoy seguro de que no hubiera pasado de la primera página– sino porque me sorprendía que mucha gente que nunca hubiera leído nada leyera sus libros. Desde luego, preferiría que leyeran a los grandes escritores en lugar de a ella. Pero un género en el que esto ha llegado a la absurdidad total es la plástica. Ahí, la posibilidad del embauque es infinita porque no hay valores reconocibles; todo puede ser bueno y todo puede ser malo, depende exclusivamente del mercado.
 
Lo que paga el mercado del arte es lo que alguien está dispuesto a pagar. Eso es libre mercado…
 
Sí, eso está bien. Pero eso no presupone nada sobre la calidad. Hay un valor de mercado de las obras de arte y uno intrínseco, estético. El divorcio en el caso del arte es el más grande que ha conocido la historia. En los momentos ideales, ambos valores se han fundido. En el siglo XIX, ¿cuáles eran los escritores más vendidos? Los mejores. En América Latina se pudo decir lo mismo en cierto momento, nunca se leyó tanto una obra maestra como Cien años de soledad. Y eso se acabó.
 
Usted escribió sobre su descubrimiento de Frida Kahlo. Cuando existían consensos sobre el buen arte, Frida era considerada una mala pintora.
 
Sí. No lo era. Y fue una gran falla. Pero ella tampoco tenía ningún interés en ser reconocida. Ella era una gran artista, pero de aquellas que se inmolaban. Hay escritores que eran así, como Kafka. No le interesaba ser reconocido, ni siquiera publicar. Siempre ha ocurrido, pero nunca a los niveles de nuestro tiempo, y creo que tiene que ver con la naturaleza de la civilización en que vivimos.
 
Hablemos de las viudas. Se acaba de editar un libro con textos inéditos de Cortázar. ¿Qué opina?
 
Hay viudas y viudas –y, también, viudos y viudos–. No he leído el libro de Cortázar, pero no tengo duda de que esa edición es absolutamente respetable porque la ha hecho Aurora Bernárdez, una mujer extraordinaria. Es una de las mujeres más inteligentes que he conocido y una de las lectoras más lúcidas. Yo siempre creí que Aurora había decidido no escribir porque quería que en esa pareja hubiera un solo escritor. Pero, cuando oía conversar a Julio Cortázar y a Aurora, era difícil decir quién era más inteligente, quién decía cosas más brillantes, quién había leído más y quién había leído mejor. Para mí, es uno de los espectáculos de inteligencia que más me ha sorprendido en la vida. Tanto que yo bromeaba alguna vez diciendo que ellos ensayaban antes sus conversaciones. Esa selección estoy seguro que está hecha con rigor y respeto, desde luego, por Cortázar y por la literatura. Hay viudas o viudos que explotan de una manera ya innoble publicando cosas que el autor jamás hubiera permitido que se publicaran. A mí me parece una inmoralidad publicar algo que no contribuye a la imagen del escritor sino que, más bien, la empobrece. Eso es criticable. Pero que se publiquen inéditos, si son interesantes, en buena hora.
 
¿Qué ha dispuesto usted en su caso?
 
Espero no dejar inéditos. Se publicarán cartas mías, pero he sido tan mal corresponsal… es el único género que no he cultivado (ríe). De manera que nunca verán muchas para publicar. Además, la mayor parte de mis cartas la escriben las secretarias.

* Por José Gabriel Chueca y Gonzalo Pajares.
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martes, 6 de julio de 2010

Santos: Continuidad y giros políticos en Colombia

Entrevista realizada por la Presidenta del Instituto Político para la Libertad (IPL)  Yesenia Alvarez Temoche a Andrés Mejía Vergnaud, Director académico de OPEAL, y publicada por el diario El Tiempo de Piura.

El reciente fin de semana Colombia eligió con un 69% en segunda vuelta a Juan Manuel Santos, del Partido de la U. Reconocida como una victoria histórica, por ser el candidato que más sufragios ha logrado en 50 años, conversaremos con Andrés Mejía Vergnaud sobre las perspectivas de estas elecciones y el significado que tiene para Colombia.
Yesenia Alvarez Temoche: ¿Cómo considera la victoria de Juan Manuel Santos para Colombia?

Andrés Mejía Vergnaud: Creo que es un suceso muy positivo, en cuanto Juan Manuel Santos representa la continuidad de algunas políticas importantes, pero también una serie de giros y correcciones al rumbo actual, los cuales son necesarios. Además, llega a la presidencia con un enorme capital político, materializado en su elevadísima votación, y en los acuerdos interpartidistas que ha celebrado.

YAT: ¿Qué situación política y económica recibe Juan Manuel Santos?

AMV: En ambos casos recibe una situación en general buena, marcada por dificultades específicas. En el plano político recibe un Estado fortalecido en su lucha contra la insurgencia, y recuperado en su fe como país. Las dificultades radican en las pugnas recientes entre el ejecutivo y la rama judicial. Recibe una economía con un buen ritmo de crecimiento, afectada sin embargo por el desempleo y una creciente dificultad fiscal.

YAT: ¿Qué problemas prioritarios debería enfrentar el nuevo presidente electo?

AMV: Debe continuar la lucha contra las FARC, y consolidar la presencia del Estado en el territorio nacional. Debe buscar una relación armónica con la rama judicial. Debe poner en marcha algún plan de choque contra el desempleo, y un esquema para manejar responsablemente los ingresos de minería y petróleo, que van en aumento.

YAT: De las propuestas planteadas por Juan Manuel Santos ¿Cuáles merecen su crítica? ¿Cómo debería proceder Santos en esos casos?

AMV: Personalmente, la que más me preocupa es su idea de no eliminar las exenciones tributarias de la era Uribe, y la idea de sumarles una nueva. Yo recomendaría que se tengan en cuenta las múltiples distorsiones que este esquema causa, y el impacto fiscal que tiene.

YAT: Esta elección es calificada como histórica porque Juan Manuel ha ganado constituyéndose en el candidato que más sufragios ha logrado en 50 años sin embargo el voto no es obligatorio en Colombia y casi 30 millones de personas estaban habilitadas para sufragar este fin de semana en Colombia ¿Cómo estuvo el abstencionismo?

AMV: Se ha mantenido dentro de los rangos históricos (55%). Valdría la pena una investigación que nos arroje luces sobre sus determinantes.

YAT: ¿Qué ventajas trae el voto libre para Colombia? ¿O es una desventaja?

AMV: Yo estoy en contra del voto obligatorio. Pienso que es una coacción indebida sobre la voluntad política individual, y además no creo que ayude a revitalizar las democracias. La mayor ventaja del voto libre es que las votaciones brindan una señal fiel acerca de las actitudes políticas del ciudadano.

YAT: ¿Cómo hubiera sido la historia de esta elección si el voto fuera obligatorio?

AMV: Es posible que la abstención hubiera sido menor, pero se trataría de un fenómeno artificial.

YAT: ¿Crees que el voto libre debiera ser un ejemplo a imitar en Latinoamérica, en países como Perú por ejemplo?

AMV: Creo que en la verdadera democracia liberal el voto ha de ser libre. En lugar de forzar al ciudadano a votar, se le puede educar en el valor del voto y de la deliberación democrática. Creo que no debería haber voto obligatorio en ningún país democrático.

YAT: A mi criterio, creo que el electorado colombiano le ha dado una lección a Latinoamérica al no dejarse llevar por aquellos candidatos que surgen del entusiasmo y que no ofrecen planes o programas a largo plazo, ni respuestas sobre cómo harán lo que proponen ¿Estás de acuerdo? ¿Crees que el electorado colombiano sea consciente de ello?

AMV: Creo que es una observación muy acertada. Creo que el electorado colombiano ha mostrado madurez, en cuanto que no se declara satisfecho solamente por cuestiones de imagen, sino que también demanda programas.
YAT: ¿Es Santos la continuidad de Uribe?

AMV: En un buen sentido lo es. ¿Qué quiero decir? Que Santos no aspira a ser una copia de Uribe, pero reconoce el valor de sus principales políticas. Continuará con su enfoque, pero vendrá con un nuevo estilo y con ideas diferentes en algunos campos.

YAT: ¿Cómo crees que serán las relaciones con Venezuela?

AMV: Creo que, en el fondo, los factores determinantes del deterioro seguirán presentes. El simple cambio de gobierno abre una ventana para una cierta distensión y para una mejoría parcial, pero en perspectiva amplia, no creo que haya una posibilidad cercana de que las relaciones vuelvan a ser normales.

YAT: ¿Y las relaciones con Perú?

AMV: Han sido y seguirán siendo muy buenas. Colombia tiene mucho que aprender de Perú, y ambos países, de cierto modo, son percibidos en la comunidad mundial como si fuesen gemelos, puesto que los dos, tras haber superado dolorosos conflictos internos, se elevan como naciones prometedoras y como economías interesantes. Además, Colombia y Perú han venido a constituir un baluarte contra la expansión del autoritarismo socialista en la región.

YAT: Nuestra institución, IPL promueve el liberalismo en el Perú, entendiéndolo en esencia como el respeto por la libertad económica y política, y sustentado en pilares como el libre mercado, el respeto por la propiedad privada junto a un gobierno limitado por la supremacía irrestricta del Estado de Derecho. En este sentido ¿Qué significa ser liberal en Colombia?

AMV: Creo que significa lo mismo, y en nuestro caso la experiencia histórica que hemos tenido, como país estrictamente apegado a lo constitucional y ajeno a los caudillismos, le pone un énfasis especial al elemento del Estado de Derecho.

YAT: Nos gustaría una aclaración, ya que tenemos conocimiento que lo que llaman liberalismo en Colombia no es lo que se conoce como liberalismo en otras partes de Latinoamérica. Tal es así que existe un partido de nombre liberal pero que promueve el socialismo. ¿La población reconoce esta diferencia?

AMV: El Partido Liberal colombiano fue profundamente liberal y progresista durante sus primeros 100 años de vida. Cayó luego en un deterioro que le llevó a perder conciencia ideológica, y un sector logró que el partido se definiera como socialdemócrata e incluso que se afiliara a la Internacional Socialista. Esto ha sido percibido sin embargo como un giro artificioso, con el cual no se identifican todos los líderes del partido. Pero esta organización se halla hoy sumida en una profunda crisis: después de haber sido el más grande partido de masas de Colombia, su candidato ocupó un triste sexto lugar en la primera vuelta de las elecciones.

YAT: No puedo evitar preguntarte sobre esto, es sobre política y espectáculo, sobretodo porque este tipo de información es la que llega con mayor facilidad a la población. Recientemente el director de cine Oliver Stone, al presentar en Nueva York su documental Al sur de la Frontera, expresó que “la situación que vive el continente es única. Están todos unidos. Nunca ha habido un momento así, en el que sólo hay dos tipos malos en la región: Alan García en Perú y Álvaro Uribe, y ahora Juan Manuel Santos en Colombia” ¿Cuál es tu opinión al respecto?

AMV: Es por supuesto una aseveración carente de toda seriedad. Lo cual, lamentablemente, no implica que carezca de capacidad para influir.

YAT: Finalmente, ¿Podrá Colombia soñar con la desaparición de las FARC, es un ideal o es viable que los próximos años de gobierno de Santos se haga realidad su frase: “Que oigan los terroristas y que oiga el mundo, a las FARC se les agotó su tiempo”?

AMV: Es posible que las FARC no desaparezcan totalmente, pero sí es posible reducirlas a una expresión mínima, a un grupo pequeño que, aun cuando tenga alguna capacidad criminal o terrorista, no constituya una amenaza estratégica seria para el país. Podrían desaparecer si se realiza un proceso de negociación. Pero es difícil imaginar esta alternativa por las decepciones anteriores, y porque las nuevas reglas de juego exigirán al menos un cierto grado de justicia con relación a los crímenes de lesa humanidad, y no parece probable que los líderes de las FARC estén dispuestos a aceptar tal cosa. Además, la aspiración de las FARC de que un proceso de paz les abra la puerta para participar en el gobierno resulta inaceptable para muchos (incluido y mismo), por los excesos criminales de esa guerrilla.

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domingo, 27 de junio de 2010

"Aumento del presupuesto no asegura una mejora en lo académico"

Entrevista a Charles Philbrook


*Por Lorena González
loregonzalesp@gmail.com

Entrevista concedida en el marco de la conferencia “Comercio Internacional en el Perú: Auge y desafíos”, organizada por la Comunidad de Emprendedores – UNPRG, la Unión de Estudiantes por la Libertad y el Instituto Político para la libertad.

Lorena González: A nombre de Comunidad de emprendedores y Unión de estudiantes por la libertad le damos la bienvenida a Chiclayo. Comunidad de emprendedores tiene como fin mejorar el nivel de competitividad del profesional de la carrera de Comercio y Negocios internacionales, es decir que este sea gestor del cambio. ¿Cómo es el panorama de un egresado de nuestra escuela frente a hechos actuales? ¿Cómo prevé que será su campo de acción?

Charles Philbrook: Hay muchas oportunidades, un gran porcentaje de las exportaciones son commodities (el 70% de exportaciones se realizan por 10 empresas peruanas bien constituidas; el problema del Perú está en que no es abierto al mundo porque si fuera abierto al exterior tendríamos 1000 empresas que exportarían, el Perú tiene mucho por crecer.

Los alumnos pueden apoyar esto buscando nuevos nichos de mercado. En el Perú, por qué no trabajar nuestra materia prima, dejar de tan solo cosechar. Hay que darle un proceso de transformación. Lo que sucede es que al Perú le falta actitud.

Lorena González: Sobre el pago de impuestos algunos opinan que se debería aumentar en el caso de las empresas mineras por ser supuestamente las que más contaminan, pero también hay que tener en cuenta que si se llega a ese punto, muchas compañías extranjeras calcularán que no será rentable invertir en nuestro país, ¿ Cuál es su apreciación?

Charles Philbrook: Debemos saber que las contaminantes en general son las informales. Es lo que sucede en Madre de Dios, nadie vela por lo que hacen y ustedes observan cuál es la consecuencia.

Lorena González: En Saramiriza existen compañías petroleras, la contaminación en los ríos y bosque es bárbara, y nadie dice nada por ello, ocasionando efectos colaterales a la población, donde cada vez aumenta la tasa de mortalidad por los residuos contaminantes, ¿Qué podría hacer el gobierno?

Charles Philbrook: Existe regulación sobre estos temas, también para la tala, contaminación. El problema está en la corrupción, muchos “compran” conciencias dejando sin efecto alguna ley. Enrique Ghersi escribió el artículo centrado: “La propiedad del subsuelo”, donde yo escribí un artículo en base a este libro; decía que América Latina era la única región del mundo donde la persona común y corriente si en caso encuentra recursos naturales (como petróleo, oro, etc.) en su propiedad, el estado pasa a ser rápidamente dueño de ello. El artículo explica el porqué de la violencia en las minas, pasando porque la comunidad campesina no es dueña del subsuelo y la entrega del canon son prácticamente migajas, como diciéndole tomo esto y ahí está por tu tierra, tu escuelita, tu plata, tu hospital y no “molestes”.

Lorena González: En otro contexto nuestras exportaciones se mueven por el sector agro, abriendo nichos de mercado y esto se debe a los TLCs que ya estamos teniendo con muchos países. ¿Qué le falta a nuestras Mypes para competir con productos extranjeros teniendo en cuenta que vienen con menos precio y en muchos casos con mejor calidad?

Charles Philbrook: La mejor acción que podrían hacer nuestras Mypes es la de la asociación, ya que le permitirá competir con grandes mercados que manejan economías de escala y pues uno de los problemas en Perú está en que los costos de producción son elevados.

Lo que sucede en Perú es que el Estado y las Mypes no crearon un vínculo con el propósito de negociar y apoyar sus proyectos. En Estados Unidos esto lo llaman Money in Money on. Es decir un análisis antes de la inversión (costos) y otro después de la inversión (utilidades).

Lorena González: Por otro lado, la Unión de estudiantes por la libertad nace en el UDL 2009, y tiene como fin desarrollar temas académicos basados en el respeto y la defensa de las libertades individuales entre los estudiantes. ¿Qué le falta a nuestro país para poder llamarse verdaderamente “democrático y libre?

Charles Philbrook: Hay un politólogo que tiene un libro “El fin de la Historia” y define a la democracia liberal no en fórmulas de cambio. El problema de Venezuela, donde sí existe elecciones para elegir al presidente, todo es manejado y planeado. Justamente cuando un candidato opositor de Chávez quiere presentarse de la noche a la mañana le aparecen un sin fin de denuncias. Entonces ¿cuántos países tienen democracia libre?: Pocos.

Cómo es posible que buscando proteger a todos acabamos con una de las partes, siendo una de ellas fundamental para formar un total; por ejemplo cuando el Estado protege su soberanía, por el bien común, destruyen el talento de uno para tratar de “ayudar” al que no llegó a esforzarse. Chávez y Fidel buscan el bien común que a las finales terminan destruyendo a cada uno de los que la conforman.

Recordemos que existen dos tipos de igualdad: el que busca la igualdad de oportunidades y el que busca la igualdad de resultados, con ésta en esencia, castigas a los que tienen talento. Buscando la igualdad desapareces con el talento de uno. En una sociedad, se dan estas rivalidades entre lo privado y nacional, hay que buscar igualdad de oportunidades, por eso se da este problema en Venezuela, la gente prefiere ir a otros lugares buscando un futuro digno.

Lorena González: Ahora vemos en las universidades públicas que grupos políticos como Patria roja está reapareciendo con su ideología izquierdista y que de alguna manera manipulan el actuar de muchos jóvenes, nublándoles el panorama real. Y ellos precisamente se quejan del presupuesto que reciben del estado, argumentando que se necesita aumentar la inversión del estado en acciones que supuestamente mejoren la calidad educativa, pero nosotros tenemos un ingreso independiente, no obstante a dónde se va el dinero solo Dios lo sabe. Entonces ¿Usted cree que sería una buena medida aumentar el presupuesto de las universidades?

Charles Philbrook: En Estados Unidos es diferente, ellos buscan mejorar la educación, ellos miden cuánto aumenta el presupuesto y cómo mejora la educación, relacionándose con una mejoría. Los profesores acá buscan más presupuesto para involucrarlo con la política. Un aumento del presupuesto no asegura una mejora en lo académico, y más aún si hay partidos, y esto influye negativamente ya que los docentes dejan de lado lo académico, dedicándose a comprar jovencitos que los apoyen.

El problema socialista: comunista vive de los demás. Hay un artículo referente a esto “El argumento aritmético contra el socialismo” y dice:

Una sociedad de 10 amigos buscan bienestar común, cada uno produce 10 kilos, el total de producción es 100, su PBI también sería 100, cuando se distribuye a cada uno le toca 10 de ganancia, uno de ellos se da cuenta que trabajando menos sigue ganando casi la misma cantidad, como se sigue distribuyendo la producción de él no se verá muy afectado, pero cuando los demás amigos se dan cuenta de ello, también dejan de producir, esto conlleva a que después ya no exista qué compartir, esto es lo que pasa en economías socialistas.

Lorena González: Para concluir ¿Qué acciones nos recomienda a nosotros como jóvenes para poder contribuir en el desarrollo del país?

Charles Philbrook: Cuetionen todo, busquen la verdad en cosas que no les enseñen, buscarla en otro lado, sean rebeldes en el buen sentido , todo lo que se aprende, pasarlo con un filtro y seamos mente abierta y el tiempo nos demostrará cuál es la verdad, pues existe una verdad absoluta.

Lambayeque, 12 de junio del 2010.

*Lorena Graciela Gonzáles Pérez, 19 años, Estudiante de Comercio y Negocios Internacionales de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque. Es fundadora y presidenta de la Comunidad de emprendedores de la UNPRG, Directora Ejecutiva de la Unión de Estudiantes por la Libertad (UEL) y becaria del Programa Universidad de la Libertad que dirige el Instituto Político para la libertad.