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sábado, 28 de agosto de 2010

Héroes de la Libertad

* Por Edwin Zarco

Este libro editado por Gustavo Lazarri y Martín Simoneta que alberga once ensayos escritos por personalidades como: José Benegas, Richard Ebeling, Gabriel Gasave, Eduardo Marty, Rosa Pelz, Armando Ribas, Ricardo Rojas, Guillermo Yeatts y sus dos editores, nos proporciona una mirada amplia pero a la vez muy significada sobre doce maestros, doce ejemplos, y en esencia, doce heroes de la libertad, que nos han dejado un sin numero de lecciones y obras que nos proporcionan la base teórica, fundamento, lección, arma, y sobre todo, el sustento para defender la libertad frente a cualquier totalitarismo, que siempre querrá atentar contra ella, y postergar una vez más, la prosperidad de una sociedad, o mejor dicho, las aspiraciones que cada individuo desea lograr en base a su propio trabajo, creatividad y esfuerzo.

Mi primera sensación al terminar de leer este libro, es una sensación de motivación y ganas de seguir profundizando en las ideas y lecciones que estos heroes nos han dejado en ámbitos como: la economía, el derecho, la filosofía, la sociología y la historia, que en conjunto, son piezas claves para entender las causas de las diferentes situaciones que viven los diversos países, sobre todo, aquellos países que se encuentran en nuestra Latinoamérica, que fueron azotados por el populismo, paternalismo y totalitarismo, que son gérmenes dañinos que aún siguen pululando por nuestro ambiente.

El libro empieza presentándonos a John Locke y David Hume quienes fueron los primeros maestros que nos enseñaron el camino de la libertad y sentaron las bases sobre los límites del poder político y el respeto de los derechos individuales, gracias a la influencia y el trabajo intelectual de estos dos heroes, Países como Inglaterra y Estados Unidos de Norteamérica lograron su desarrollo y progreso. Luego el libro nos presente al tercer heroe, Adam smith, quien nos acerca de forma muy sencilla a las bases de la economía, y además, nos enseña los detalles sobre la forma de crear riqueza y los detalles implicados en este objetivo como: la división del trabajo, la mano invisible que consiste en que el progreso de la sociedad es un derivado natural del progreso de los individuos, la teoría del valor, las funciones del estado, entre otros puntos importantes.

El cuarto héroe es Fréderic Bastiat, que nos deja el ejemplo de su gran capacidad de comunicación, es decir su capacidad de transmitir con ejemplos muy sencillos aquellas complejidades del razonamiento económico. Este Maestro nos deja un ejemplo de defensa del libre comercio, en sus obras demuestra la habilidad especial para debilitar los argumentos equívocos del proteccionismo, el socialismo y del intervencionismo. El quinto héroe es Juan Bautista Alberdi, quien nos enseña a entender la relación entre el individuo y el poder público, sobre todo, nos enseña la importancia de la apertura económica, el estado de derecho y la influencia de su pensamiento en la prosperidad económica de esa Argentina que fue en su tiempo comparable a los países del primer mundo.

La sexta Heroína es Ayn Rand, que nos deja esa filosofía para vivir en la tierra, sus obras nos enseñan a comprender el accionar de los individuos en busca de la realización y progreso continuo, basado en la virtud que tienen estos, para perseguir de manera racional y productiva sus intereses personales respetando el derecho de los demás. Ayn Rand nos enseña a valorar el capitalismo, como sistema que respeta la propiedad privada y el progreso de los individuos. El séptimo héroe es Ludwing Von Mises, quien nos enseña a reconocer el valor de los emprendedores y de los innovadores tanto intelectuales como empresariales, este maestro fue un ferviente defensor de la economía de mercado y de la sociedad abierta, así como un paladín que supo desmitificar con sustento el socialismo y toda forma de intervencionismo.

El octavo héroe es Murray Newton Rothbard, quien nos abre un nuevo panorama sobre temas que han sido de exclusividad del estado como: salud, educación seguridad, impuestos, contaminación ambiental, entre otros. Considera que el enemigo de la libertad es enemigo de todos los demás bienes y frutos de la civilización. El noveno héroe es Friedrich A. Von Hayek, quién nos deja una obra basta sobre la imposibilidad del socialismo, la fatal arrogancia de los gobernantes, la crítica a la planificación económica, ingeniería social y la crítica a los postulados de Keynes que tanto daño han hecho a las Países que cayeron en depresiones y crisis económicas. El décimo héroe es Douglass North, quién nos enseña el valor de las instituciones formales (los marcos jurídicos, las leyes, etc) y no formales (la cultura, las costumbres, los prejuicios morales y religioso, etc) como puntos determinantes del crecimiento y productividad de una sociedad.

El onceavo héroe es James M. Buchanan, quien nos deja los aportes de la escuela de la elección pública, que en síntesis es una base para comprender los procesos de formación de políticas públicas y los intereses subyacentes detrás de cada decisión. Finalmente, el doceavo héroe es Milton Friedman que fue criticado por socialistas y liberales a la vez, pero que sin embargo, no deja de sorprendernos por su gran capacidad para defender la libertad, su creatividad en la formulación de propuestas relacionadas al libre comercio, la desregulación económica, la eliminación del servicio militar obligatorio, la abolición del salario mínimo y del seguro social, y su capacidad para difundir las buenas ideas.

Solo me queda decir que estos doce héroes son un ejemplo de vida, de esfuerzo, de dedicación y de defensa de la libertad, sus obras nos esperan para nutrirnos intelectualmente y estar preparados para defender la libertad, los invito a navegar por esas valiosas fuentes de conocimiento, por mi parte soy conciente que me esperan varios viajes libertarios por las páginas que estos heroes nos dejaron, y estoy seguro que las recorreré con gusto, motivación y satisfacción.
 
* Sociologo especializado en temas ambientales, liberal  y blogger. Página web: http://librelecturaperu.blogspot.com/
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viernes, 23 de julio de 2010

Diálogo entre jóvenes liberales

El programa "Debates en libertad" de la web española Libertad digital, en su último programa presentó a 4 jóvenes liberales debatiendo sobre el liberalismo actual.



Video: Libertad digital.
Foto: Instituto Juan de Mariana.

sábado, 10 de julio de 2010

La acción humana

Una breve descripción y un excelente ensayo de Juan Ramón Rallo con motivo del 60 aniversario del clásico de Ludwig Von Mises el año pasado y publicado por Libertad digital, son parte de este post sobre uno de los libros que ha marcado la historia del liberalismo.

La acción humana: Tratado de economía es el opus magnum del economista austriaco Ludwig von Mises, escrito en 1949 en idioma inglés (como Human Action). En él se presenta una causa por el capitalismo laissez faire sobre la base de la praxeología de Mises, una investigación racional sobre la toma de decisiones de las personas. Rechaza el positivismo dentro de la economía.

Defiende una epistemología a priori, utilizando el método deductivo, y sustenta la praxeología con base en el individualismo metodológico y las leyes de la certeza apodíctica. Mises sostiene que la economía de mercado no sólo supera cualquier sistema de planificación gubernamental, sino que en última instancia sirve de fundamento de la propia civilización.

Nationalökonomie: Theorie des Handelns und Wirtschaftens de 1940 es la predecesora en idioma alemán de La acción humana.

El cálculo económico y monetario, el funcionamiento del mercado y la formación de los precios, el dinero, el interés y el crédito, los ciclos económicos, la crucial función del empresario y de los factores de producción, especialmente el capital y el trabajo, el papel del gobierno en la economía, el intervencionismo, la manipulación del dinero y el crédito, la fiscalidad, la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo, el sindicalismo, el corporativismo, la economía de guerra, así como el lugar que la Economía ocupa en el sistema de las ciencias y en la sociedad, etc., son los principales temas que conforman esta obra magistral, formidable construcción teórica realizada -en palabras del principal discípulo de Mises, el Premio Nobel Friedrich A. Hayek- por "uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo".

El libro que me convirtió en economista

*Por Juan Ramón Rallo

Si a algún hecho lo considerara un demarcador especial entre el ser y el no ser economista, ese sería sin duda la lectura de La acción humana, de Ludwig von Mises.

Terminé el libro bastante antes que la carrera, y ya entonces imaginé que con su estudio había aprendido más economía de la que iba a aprender nunca en la universidad. No porque La acción humana sea una especie de Biblia –desde luego, no lo es–, ni porque con ella se completara el desarrollo de la teoría económica –que tampoco–. No: si La acción humana es un libro imprescindible para un economista es porque se trata, probablemente, del tratado de economía política más completo y sistemático escrito hasta la fecha.

Y esto tiene dos indudables ventajas. La primera es que Mises ha leído y asimilado una enorme cantidad de literatura económica, que le ofrece al lector masticada y desbrozada. Nos permite así encaramarnos sobre sus gigantescos hombros para pensar más en el futuro y menos en el pasado. Pero su auténtico punto fuerte no es el tiempo que en apariencia nos ahorra, sino la perspectiva analítica que nos ofrece. Leyéndolo se aprende a pensar en términos económicos: partiendo del individuo y de sus decisiones y juicios subjetivos es como se va conformando la estructura productiva de una sociedad; sobran aquí los agregados de distinta índole que sólo sirven para enmascarar la ignorancia con gráficas y fórmulas matemáticas. Esta perspectiva no te abandona nunca, y sólo bajo su guía se han producido –y se seguirán produciendo, como ya avisara Hayek– los avances en nuestra ciencia.

Resulta impresionante cómo, partiendo de la acción individual, Mises entreteje todos los fenómenos económicos: la formación de los precios, de los mercados, del dinero, del crédito o de los ciclos económicos; no existe en su obra una artificial separación entre micro y macroeconomía, sino que todas las realidades económicas están interrelacionadas y pueden retrotraerse hasta su expresión más básica: la acción humana.

Pues bien, en 2009, éste que es el mejor libro del que probablemente sea el mejor economista de la historia cumple 60 años. Con su publicación, en 1949, contribuyó a salvar a la Escuela Austriaca de la desaparición –y, más importante, a toda una tradición continental que surge con la Escuela de Salamanca y pasa por Richard Cantillon, Ferdinando Galiani, Étienne Bonnot de Condillac, Jacques Turgot, Jean-Baptiste Say, Frédéric Bastiat, Wilhelm Roscher, Carl Menger y Eugen von Böhm-Bawerk–, y con ella evitó que la economía degenerara por completo en un yermo erial de ocurrencias, medias verdades, enteras falsedades y herramientas inútiles.

Pese al tiempo transcurrido, La acción humana está lejos de haberse quedado desfasada o de haber sido superada por los acontecimientos. Es más, ante el colapso de la credibilidad de la economía ortodoxa, ante la comprobación de la irrealidad y fiasco de sus modelos, se trata de una obra de plena actualidad.

Como digo, tuve la oportunidad de leerla hace ya unos cuantos años, cuando por fortuna sabía bastante menos economía que ahora.

De hecho, y casi paradójicamente, el paradigma que me proporcionó este tratado me ha llevado en múltiples ocasiones a pensar que Mises se equivocó y que varias de sus teorías no encajan del todo en el complejo mundo en el que vivimos ahora. Al fin y al cabo, la sociedad que él conoció era muy distinta: el dinero fiduciario no lo había invadido todo, los derivados financieros ni siquiera existían y los Estados de Bienestar apenas habían comenzado a desarrollarse.

Sin embargo, cuando releo a Mises intentando encontrar sus fallas me doy cuenta, la mayoría de las veces, de que cuando yo he ido, él ya ha vuelto. Es cierto que sigo manteniendo ciertas diferencias irreconciliables con él, en asuntos en los que estoy seguro de que se equivoca, pero en muchas otras ocasiones sólo me queda concluir que las objeciones que había desarrollado contra sus argumentos ya las había tenido él en cuenta, analizado enteramente y refutado en unas pocas líneas.

Y es en esos momentos en los que me rindo ante la elegancia del austriaco y comprendo que una sola lectura de La acción humana no es suficiente: la riqueza intelectual que contiene cada uno de sus párrafos es demasiado grande como para apreciarla y comprenderla en toda su magnitud sin que, gracias a otras lecturas de muchos otros autores, te surjan de manera espontánea las mismas dudas que le surgieron a Mises.

La acción humana es un tesoro no sólo para iniciarse en la economía y convertirse en economista, sino para conseguir que la teoría económica siga perfeccionándose. Incluso sus errores me resultan sugerentes, porque son fruto de un largo razonamiento previo que tuvo en cuenta muchas más variables y argumentos de los que probablemente yo esté teniendo presentes. Los fallos de Mises son una alerta inequívoca de que existe un error mucho más profundo, compartido por la inmensa mayoría de los economistas, que hay que desentrañar con cuidado, precisión y prudencia.

No voy a decir después de esto, claro, que La acción humana sea un libro de fácil lectura y comprensión. No lo es. Su estructura ya supone un obstáculo para quien quiera iniciarse en la ciencia económica: suelo aconsejar a la gente que deje para el final las 150 primeras páginas –que versan sobre metodología de la Economía– y comience por el capítulo IV: "Un primer análisis de la categoría de la acción". Pero aun así el lector se enfrentará a un tratado complejo, largo y sesudo: a una obra de arte que lo abarca prácticamente todo en materia de economía.

A cambio de su dedicación, el esforzado lector alcanzará la excelencia de convertirse en economista. Porque la acción humana no tiene sustitutos, ni siquiera dentro de la propia Escuela Austriaca; sin duda hay muchos otros caminos para adquirir las destrezas económicas, pero ninguno puede convalidarse con su atento estudio. Es la cristalización de los conocimientos más elevados de una época; conocimientos que, por desgracia, todavía no se han visto superados, corregidos y mejorados. Conocimientos con los que se formaron economistas como Friedrich Hayek, Lionel Robbins, Fritz Machlup, Gottfried von Haberler, Oskar Morgenstern, Murray Rothbard, Israel Kirzner, Ludwig Lachmann, George Reisman o incluso Alan Greenspan.

En ocasiones, el peso intelectual de La acción humana es tan grande que resulta difícil superarlo nadando a contracorriente de lo que parecen ser inapelables conclusiones; tan enorme es su influencia, que a veces algunos deseamos poder librarnos un poco de ella para explorar nuevos horizontes. Pero mucho me temo que sólo colocándonos ese corsé, para luego descubrir que puede y debe ser aflojado, lograremos algún día construir algo nuevo y bueno sobre el monumento intelectual que supone el legado de Mises.

Puede que obtener el título de licenciado (o doctor) en Economía resulte útil o incluso imprescindible para que podamos cumplir muchos de nuestros objetivos vitales. Pero, desde luego, si se quiere dominar la ciencia económica y contribuir a perfeccionarla, si uno quiere llamarse economista, el mejor camino sigue siendo, como hace 60 años, La acción humana de Ludwig von Mises.



La acción humana es una conducta consciente, movilizada voluntad transformada en actuación, que pretende alcanzar precisos fines y objetivos; es una reacción consciente del ego ante los estímulos y las circunstancias del ambiente; es una reflexiva acomodación a aquella disposición del universo que está influyendo en la vida del sujeto. pg.16

Fuentes: Unión Editorial / Libertad Digital

sábado, 19 de junio de 2010

Camino de servidumbre

Camino de servidumbre ("The Road to Serfdom") es un libro escrito por Friedrich Hayek, Premio Nobel de Economía 1974.

Publicado por primera vez por Rouledge Press en marzo de 1944 en el Reino Unido, y en septiembre del mismo año por la Universidad de Chicago en EEUU. En abril de 1945 Reader's Digest publicó una versión ligeramente abreviada del libro, que llegó a alcanzar una difusión de 600.000 lectores. Alrededor de 1950 se publicó en Look Magazine una versión ilustrada, posteriormente convertida en folleto por General Motors.

El libro ha sido traducido a unos 20 idiomas, y está dedicado "A los socialistas de todos los partidos". La introducción a la edición de su 50º aniversario fue escrita por Milton Friedman, también galardonado con el premio Nobel. Camino de servidumbre es una de las manifestaciones más populares e influyentes de la escuela austríaca en el liberalismo.

La tesis central del libro es que Socialismo y Totalitarismo son esencialmente lo mismo, dos retoños del colectivismo y éste, a su vez, un modelo de organización incompatible con la libertad humana. Para Hayek toda planificación económica, por leve que sea, se basa en la creación de un supuesto bien común o nacional que se constituye en objetivo general. Asi pues, la planificación económica conduce necesariamente hacia el totalitarismo y a la pérdida de las libertades individuales. En el libro, él usa tanto la Unión Soviética como la Alemania Nazi como ejemplos de países que han recorrido el "camino a la servidumbre" y llegado a esa situación. En sus palabras:

Cualquier política dirigida directamente a un ideal de justicia distributiva, es decir, a lo que alguien entienda como una distribución "más justa", tiene necesariamente que conducir a la destrucción del imperio de la ley porque, para poder producir el mismo resultado en personas diferentes, sería necesario tratarlas de forma diferente. Y ¿cómo podría haber entonces leyes generales?

Von Hayek argumenta que en una economía planificada no puede ser ni el pueblo ni sus representantes (el parlamento) los que lleven a cabo la planificación, localización y distribución tanto de recursos como de bienes producidos, sino que esa tarea recae sobre un grupo pequeño de "planificadores", (técnicos o economistas) grupo que, bienintencionado o no, será incapaz de obtener y procesar toda la información necesaria para llevar a cabo la tarea como se espera o en forma eficiente.

Continua von Hayek argumentando que desacuerdos acerca de los diferentes planes posibles, combinado con esa ineficiencia de los planificadores en el manejo de los recursos económicos disponibles, llevará inevitablemente al uso de la coerción a fin de obtener los fines deseados. Fallas en ese sentido serán percibidas, tanto por los planificadores como por el publico, como resultado de una falta de poder por parte del Estado para poder implementar una buena idea. Esa percepción llevaría al público a elegir a quienes proponen más poder para el estado. Lo mismo sucedería entre los planificadores, terminando con la llegada al poder de un "hombre fuerte", percibido como capaz de hacer lo que se necesita. Una vez completado lo anterior, el país inevitablemente termina en una dictadura.

Para von Hayek, el "camino a la servidumbre", inadvertidamente comenzado por los que buscan "justicia social", con su control y subsecuente desmantelamiento del mercado libre, termina con la destrucción de toda libertad económica y personal.

Von Hayek afirma que varias naciones democráticas están siguiendo el mismo camino que Alemania Nazi o la Rusia comunista: buscando una utópica justicia social y basándose en el principio que el fin justifica los medios, principio que él observa en "la ética individual se considera la negación de toda moralidad. En la ética colectivista llega a ser, de necesidad, la regla suprema".

Sin embargo, como el propio Hayek afirma "es importante no confundir la oposición contra este tipo de planificación con una actitud dogmática a favor del laissez-faire" pero tal oposición debe ser, en su opinión, dentro de un marco estricto: "Obviamente, el funcionamiento de la competencia requiere, y depende, de condiciones que nunca pueden ser totalmente garantizadas por la empresa privada. La intervención estatal siempre es necesaria pero la planificación y la competencia sólo pueden combinarse cuando se planifica para la competencia, no en contra de ella"

Von Hayek ofrece la siguiente observación, que podría haber servido de conclusión a su obra: "En el pasado, ha sido la sumisión a las fuerzas impersonales del mercado lo que ha hecho posible el desarrollo de la civilización. Es esta sumisión lo que nos permite a todos construir algo que es mayor que lo que cada uno de nosotros pudiera construir. Se equivocan terriblemente los que creen que podemos ayudar a dominar las fuerzas de la sociedad de la misma forma que hemos aprendido a dominar las fuerzas de la naturaleza. Esto no sólo es el camino hacia el totalitarismo sino también el camino hacia la destrucción de nuestra civilización y, ciertamente, la mejor manera de bloquear el progreso".

sábado, 12 de junio de 2010

Anarquía, Estado y Utopía


"Gravar con impuestos los beneficios del trabajo es igual que el trabajo forzado. Apoderarse de los resultados del trabajo de alguien es equivalente a apoderarse de sus horas y ordenarle realizar actividades varias".
Robert Nozick
Filósofo estadounidense (1938-2002).

Anarquía, estado y utopía es una obra de filosofía política escrita por Robert Nozick en 1974.

En oposición a Una teoría de la justicia de John Rawls, Nozick argumenta a favor de un Estado mínimo, "limitado a las estrechas funciones de protección contra la fuerza, el robo, el fraude, el cumplimiento de los contratos, etc". Cuando un Estado asume mayores responsabilidades que estas, argumenta Nozick, se violarán derechos. Para apoyar la idea de un Estado mínimo, Nozick postula como experimento mental un Estado "ultramínimo" e intenta demostrar cómo conducirá, a través de una mano invisible, a un Estado mínimo.

Nozick parte también de una de las principales conclusiones de Rawls, según la cual las desigualdades se justifican moralmente mediante la consecución de que los más desfavorecidos alcancen su mejor situación posible. Para Nozick, la distribución de bienes será positiva solo cuando se base en el consentimiento de cada individuo, incluso en caso de desigualdad. Para articular este argumento, apela a la idea kantiana de que las personas no deben ser tratadas de forma instrumental, sino como un fin en sí mismas. Sin embargo, la redistribución forzosa ve al individuo como una fuente de ingresos (instrumento).

Este libro libertario fue ganador del National Book Award en 1975 y ha sido traducido a 11 idiomas y calificado como uno de los "100 libros más influyentes desde la segunda guerra mundial" por el Times Literary Supplement.

La teoría de la titulación de Nozick, influida por John Locke, Immanuel Kant y Friedrich Hayek, la cual concibe a los seres humanos como fines en sí mismos y justifica la redistribución de bienes únicamente en condiciones de consentimiento, es un aspecto clave de Anarquía, estado y utopía.

El libro contiene una defensa del pensamiento libertario en contra de posturas más radicales, tales como el anarcocapitalismo, en el cual no existe el Estado y los individuos deben contratar con compañías privadas la totalidad de los servicios sociales. Nozick argumenta que el anarcocapitalismo se transformaría inevitablemente en un Estado minarquista, aun sin violar ninguno de sus propios principios de no-agresión, por medio del surgimiento eventual de una única defensa privada localmente dominante y una agencia judicial cuya alineación está en el interés de todos, ya que otras agencias carecen de la capacidad de competir efectivamente contra las ventajas de la agencia con la mayor cobertura. Por lo tanto, aun en la medida en que la teoría del anarcocapitalismo es correcta, resulta en un sistema inestable que no perduraría en el mundo real.

Su colega libertariano (pero anarquista) el economista Murray Rothbard crítico esta obra en su artículo "Robert Nozick and the Immaculate Conception of the State", señalando los siguientes puntos:
  • Ningún Estado ha sido "inmaculadamente concebido" en la forma contemplada por Nozick;
  • En la argumentación de Nozick el único Estado mínimo que podría justificarse sería el que emergería después del establecimiento de un mundo anarquista de libre mercado;
  • Por lo tanto Nozick, en sus propios términos, debería volverse un anarquista y esperar que opere su mano invisible; e
  • Incluso si un Estado se fundara inmaculadamente, las falacias de la teoria del contrato social implican que ningún Estado actual, ni siquiera un Estado mínimo, estaría justificado.

"Aquél libro, causó una honda influencia en el revival liberal en Estados Unidos. Además, prácticamente todos los intelectuales de izquierdas se han visto obligados a leer este estupendo trabajo. Hubo quienes le espetaron falta de claridad y otros que resaltaron que no fue capaz de explicar por qué los individuos tienen derechos, pero nadie pudo negar la oportunidad de que un filósofo de una institución tan importante como Harvard aportara su rigor para defender un ideario maltratado".
Gorka Etxebarría (Liberalismo.org)

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Fuentes: Wikipedia/Liberalismo.org


sábado, 5 de junio de 2010

La sociedad abierta y sus enemigos

"El marxismo murió de marxismo."
Karl Raymund Popper

La sociedad abierta y sus enemigos es una obra escrita por Karl Popper durante la Segunda Guerra Mundial y publicada por primera vez en Londres en 1945 por la editorial Routledge.

A lo largo de sus dos volúmenes Popper desarrolla una crítica del historicismo centrándose en las figuras de Platón, Hegel y Marx y concluyendo que dicha tendencia acaba desembocando en formas de totalitarismo.

¿Qué es una Sociedad Abierta?

Sociedad abierta es un término introducido por el filósofo Henri Bergson. De acuerdo a él, esas sociedades tienen gobiernos que son tolerantes y responden a los deseos e inquietudes de la ciudadanía con sistemas políticos transparentes y flexibles. Los órganos del Estado no mantienen secretos entre sí o del público. Ni el gobierno ni la sociedad son autoritarios y el conocimiento común o social pertenece a todos. La libertad y los derechos humanos el fundamento de la sociedad abierta.

Posteriormente, Karl Popper retomó el término en La sociedad abierta y sus enemigos, elaborándolo en conjunción con una proposición de Bertrand Russell y la define como el sistema político en el cual los líderes políticos o el gobierno son reemplazados sin necesidad de violencia o derramamiento de sangre, a diferencia de las sociedades autoritarias, en las cuales el mecanismo de reemplazo de gobiernos es la revolución o el golpe de Estado. Adicionalmente, el describe a esa sociedad abierta como aquella en la que los individuos tienen la necesidad de tomar decisiones personales; a diferencia con las sociedades tribales o a las dominadas por el pensamiento mágico o colectivista.

En la visión de Popper, las sociedades tribales y colectivistas no distinguen entre las leyes naturales y las costumbres y, en consecuencia, no es probable que los individuos desafien o cuestionen leyes o costumbres que ellos consideran tienen una base sagrada o natural. Así, los comienzos de una sociedad abierta se enmarcan en la observación de una distinción entre las leyes naturales y las hechas por el hombre y el consecuente incremento de la responsabilidad personal y la necesidad de responder moralmente por las decisiones. (nótese que Popper no ve esa situación incompatible con las creencias religiosas (Op cit. capitulo 5, parte III) Popper avanza a agregar que tanto el individualismo como la crítica social y el humanitarismo (la doctrina que el deber de los individuos es promover el bienestar humano) no pueden ser suprimidos una vez que la gente se hace consciente de ellos y que, por lo tanto, es imposible volver a o imponer una "sociedad cerrada".

El libro

La sociedad abierta y sus enemigos, fue escrita por Popper durante la Segunda Guerra Mundial desde su exilio en Nueva Zelanda. En ella el autor se propone aplicar a la política sus teorías sobre la ciencia y el avance del conocimiento. Al tiempo, Popper indaga en la historia de la filosofía para trazar los orígenes del totalitarismo que había desembocado en la guerra y en la radical crisis del pensamiento occidental. Es notable que, desde sus primeras páginas, Popper aborda el problema armado de un firme optimismo respecto a la naturaleza humana, pues afirma que el pensamiento totalitario y la destrucción asociada a él nacen del empeño sincero de los hombres en mejorar su condición y la de sus semejantes, si bien su buena voluntad descarrila al ser guiada por filosofías utópicas y metodológicamente equivocadas.

Popper plantea una interpretación de la historia del pensamiento político basada en la confrontación entre dos escuelas o visiones del mundo: a) una reaccionaria, que añora una comunidad cerrada y perfecta, heredera de la tribu. Platón (tomando los antecedentes de Heráclito) es su máxima expresión, seguido de Aristóteles y reeditado en el pensamiento moderno por Hegel (al cual, aparte del tono claramente sarcástico y cómico de su análisis, no le reconoce absolutamente nada) y b) otra racional y crítica, que nació en la Antigüedad clásica con la "Gran Generación" de la época de Pericles, a la cual pertenecen Sócrates y Demócrito. Dicha visión reconoce el limitado conocimiento humano a la cual atribuye el auténtico espíritu de la ciencia.

Popper hace una exégesis de la obra de Platón, y le atribuye la acuñación del esencialismo en la teoría del conocimiento y del historicismo en la teoría política. Partiendo de la teoría de las formas y las ideas, la tesis de Platón es que existe un mundo de las ideas que es perfecto, y que la realidad material en la que vivimos no es más que una copia imperfecta que tiende a la degeneración. Esta visión no sólo se aplica a la realidad natural, sino también a la política y social. La ciudad (la polis), modelo de sociedad fundamental en el mundo griego, tiende a la degeneración y decadencia al alejarse en el tiempo de la polis originaria y perfecta. La democracia, para Platón, es tan sólo un estadio más en la degeneración, de la cual la tiranía no será más que la última expresión. Platón de este modo plantea la situación en Atenas, su ciudad natal, como de decadencia al haberse instaurado la democracia y ver como en sus avatares se desliza a la tiranía. Para Platón el modelo ideal de ciudad es Esparta, una aristocracia de nobles que gobierna sobre el resto que no tiene más función de obedecer. Para mantener la unidad y la estabilidad la aristocracia debe mantenerse unida sin dar lugar a lujos ni disensiones. Mantiene que las disensiones políticas es el origen de la decadencia y que deben existir una radical división entre los hombres: entre los que dirigen y el resto que debe obedecer En el mantenimiento de este orden "perfecto" gira toda su concepción sociológica de Justicia.

A Aristoteles Popper no le concede más que el desarrollo de la Teoría de las Ideas en la doctrina de "potencia y acto" y en la instauración del esencialismo metodológico. Aristoteles no hace más que adoptar el mundo de las Ideas de Platón pero en vez de modo pesimista de un modo optimista. El desarrollo del mundo material no tiene por qué ser decadencia y alejamiento de la Idea Originaria sino de desarrollo de las potencialidades de las Ideas de modo que las cosas materiales no hacen más que desarrollar la esencia de la cual surgen en su devenir histórico. Esta idea sería repetida por Hegel al cual Popper no le atribuye más mérito que reeditar las viejas ideas de Heráclito, Platón y Aristóteles para construir una espantosa teoría política con la única finalidad de legitimar el poder absoluto de Guillermo de Prusia.

A Hegel le atribuye también la consolidación moderna del "historicismo" que sería la versión oficial de las ciencias sociales en el continente europeo durante todo el siglo XIX. Marx, aunque políticamente opuesto al modelo de Estado de Hegel, no haría más que aplicar el método historicista al análisis de la sociedad industrial de la época, llegando a la conclusión de que la lucha de clases es el auténtico motor de la historia, y que aplicando un "método científico" se llega a profecía de que la sociedad de dirige inexorablemente a la crisis final del capitalismo para la instauración de una sociedad sin clases en la que el Estado se disuelva y el hombre alcance la auténtica libertad. En dicha obra existen críticas recurrentes de Popper tanto al esencialismo metodológico como al historicismo pero además critica al "sociologismo del conocimiento" o "historismo" que no hay que confundir con el "historicismo". Según dicha doctrina nuestro conocimiento no es más que consecuencia de nuestra circunstancia histórica, de nuestra época con sus tensiones y conflictos de intereses y por ello nuestro estado actual de conocimiento no es ni mejor ni peor que otro cualquiera negando así la existencia de cualquier verdad, no ya moral, sino incluso científica. Popper, radicalmente opuesto a dicha doctrina, sostiene que el conocimiento humano puede plantearse la búsqueda de la verdad, no entendida como verdad absoluta sino como acercamiento cada vez mejores a la verdad a través de teorías que explican la realidad mejores que otras y que puedan refutarse.

Frente a esta concepción, Popper defiende una explicación abierta de la historia y de la sociedad, en la cual el futuro no tiene puertas clausuradas ni horizontes prefijados, estando abierta a una continua confrontación y sujeta a una crítica y a un cambio endógenos, es decir, que se producen desde su interior.

"La igualdad ante la ley no es un hecho sino una exigencia política basada en una desición moral. Y es totalmente independiente de la teoría -- probablemente falsa -- de que todos los hombre nace iguales"
--> Para conocer detalles de la creación de esta obra te recomendamos leer este documento histórico: "El nacimiento de la Sociedad abierta y sus enemigos"
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sábado, 22 de mayo de 2010

La base del UEL: La filosofia de la Libertad

Un educativo corto que muestra de forma sencilla y amena el porqué de la promoción y defensa de la libertad individual:


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